AIRE BOGOTÁ

Escuchando noticias sobre el problema de contaminación en Bogotá, recordé un ejercicio que realicé en octubre el año 2012 respecto a este problema.

En una de las avenidas principales y concurridas de la ciudad, más exactamente la carrera 68 con calle 3, desde ahí podía presenciar la gran cantidad de material particulado o smog que expulsaban los carros y buses que transitaban sobre esa avenida. Tal hecho generó una inquietud sobre el problema que estaba ocurriendo en la ciudad y en especial a mí que recién llegado, sentía con mayor malestar la contaminación del aire.

Sobre la fachada de una casa, pegué una hoja de acetato con la palabra “AIRE”. Esa fachada estaba recién pintada y fue un buen indicio para realizar la pequeña intervención. Esto me llevó a pensar que quizás dentro de un año que regrese pueda ver el cambio físico sobre esa fachada originado por la polución, y efectivamente así ocurrió.

16 meses después en febrero del 2014, regresé a la capital con la incertidumbre de no encontrar el acetato, pero la sorpresa fue que ahí seguía intacto y tal como lo supuse, encontré la fachada de la casa sucia, con gran cantidad de smog adherida a sus paredes y por consiguiente la intervención cobró vida.

Despegué el acetato y se evidenció el cambio. La palabra “AIRE” adherida al acetato también se despegó creando así un positivo y negativo en la imagen lograda.

Este ejercicio se basa en el señalamiento al problema de la contaminación ambiental y el deterioro del aire generado por los carros que expulsan materia particulada: polución u hollín. Esta pieza se refiere a hechos que enmascaran situaciones reales y actuales, como la variedad de contaminantes del aire que respira el ser humano o la dificultad de la sociedad para advertir el daño.